9 junio 2015
9 junio 2015,
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ADAPTACIÓN DEL NIÑO (Y DE LOS PADRES) A LA CONSULTA ODONTOLÓGICA

La mayoría de los niños son excelentes pacientes odontológicos, sin embargo, una pequeña minoría presentan comportamientos agresivos, temerosos e incluso opresivos. Por esta razón, tal y como suele decirse, “cada niño es un mundo” y se le debe tratar de forma individualizada, siendo el odontopediatra el que mejor sabe como manejar la conducta del niño para lograr que sea un paciente colaborador.

niña cepillandose dientesEstablecer comunicación con el paciente será, por tanto, el objetivo principal para el manejo exitoso de la conducta del niño, pues esto permitirá que el odontopediatra conozca mejor a su paciente y éste a su vez pueda relajarse y colaborar con el tratamiento.

Es de vital importancia que en la primera visita a la consulta odontológica, el niño tenga una experiencia satisfactoria y estimulante, y salga convencido de que su dentista es alguien en quién puede confiar. Por tanto, se realizarán las operaciones mas sencillas al principio, y se dejarán para el final las más complejas. Sólo así se conseguirá la realización del tratamiento completo. 

Sin embargo, esta confianza que el niño va a ir adquiriendo en su odontopediatra habitual se desmoronará drásticamente si el paciente tiene una nueva situación traumática, o si simplemente cambia de profesional, por lo que recomendamos encarecidamente a los padres que no simultaneen tratamientos en distintas clínicas dentales, salvo que sea por propia prescripción médica del especialista.

NiñomaizPor otra parte, tenemos que saber que la actitud de los padres influye directamente en la del niño, afectando al comportamiento de éste en las nuevas situaciones. Numerosos estudios han demostrado que aquellos padres que permiten la autonomía de sus hijos y les expresan su afecto tienen hijos amistosos, cooperantes y atentos. Por contra, padres indiferentes,  autoritarios o sobreprotectores generan hijos intolerantes con conductas negativas en el niño. El odontopediatra puede también orientar a los padres en su propio comportamiento, pues de éste dependerá en gran medida el éxito en el tratamiento de su hijo.

Pensemos como padres cómo podemos ayudar a nuestros hijos, para que su actitud sea colaboradora; nunca debemos transmitir nuestros propios miedos, ni nuestra ansiedad, pues conseguiremos los mismos efectos en nuestros hijos.

Por último, conviene recordar que un paciente adulto poco colaborador es muy difícil de manejar, pero en cambio los niños son muy moldeables y, por lo general, obedientes con las personas externas a su entorno mas cercano, y un odontopediatra experto consigue lograr en un altísimo porcentaje un cambio del comportamiento del niño en la consulta odontológica.

 

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